Las mujeres en la biblia



UNA MUJER ATADA A LAS PROMESAS DE DIOS

En el libro de Josué capítulo 2, se narra la historia de una mujer que era ramera… su nombre era Rahab. Seguramente muchas mujeres se preguntarán: ¿Por qué una mujer puede llegar a esa condición? Puede haber varias razones… por ejemplo aquí van algunas:

-porque tiene un vacío en su corazón que quiere llenar.

-porque tiene una necesidad imperiosa de juntar dinero para darle de comer a sus hijos.

-porque se acostumbró a esa vida y ya todo le da igual.

-porque es la única manera de sentirse “acompañada”.

Rahab una mujer con discernimiento: (Jos.2.4-9)

Ella discernió que los que estaban con ella no eran hombres que venían por ella, ellos tenían una misión específica y ella decidió acoplarse a ellos y POR LA FE los recibió en su casa (He.11.31).

Rahab una mujer determinada: (Jos.2.9 y 2.11)

Ella dijo: “yo sé que Jehová os ha dado esta tierra…” ella reconoció el PODER DE DIOS y CREIA en él, ella dijo:“porque Jehová vuestro Dios, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra” fue UNA DECLARACION DE FE.

Rahab una mujer desenvuelta: (Jos.2.12-21)

Supo hacer un trato con ellos, se enfocó en su familia no solamente en ella y obtuvo el favor de Dios.

Aplicación:

Rahab tenía todos los argumentos para sentirse sola, su profesión era “ser ramera”, creo que no hay una mujer que se sienta más sola que una ramera, ya que ella está con muchos hombres, pero ninguno se queda con ella. Su autoestima debería haber estado por el piso, se supone que ella era “una cualquiera” para la sociedad. Sus sueños estarían muy lejos de realizarse para ella. Sin embargo…

Ella siendo quien era mostró ser más sabia que muchas mujeres “decentes”, sudiscernimiento la llevó a distinguir lo santo de lo profano, sabía que detrás de esta situación ESTABA DIOS, SU PLAN, LA OPORTUNIDAD DE SU VIDA. Y por eso escondió a los espías.

Ella declaró por la fe el poder de Dios, “en nuestra boca está el poder de la vida y de la muerte” (Pr.18.21) ella escogió la vida, porque de acuerdo a lo que hablo es lo que creo, debo hablar las promesas de Dios y no poner palabras negativas en mi boca, ella reconoció que Jehová había hecho grandes milagros entre su pueblo, ella conocía más de Jehová que muchos de los israelitas. Tuvo una fe genuina y la demostró a través de sus obras (sgo.2.25)

Hizo un negocio con ellos, era la salvación de ella y toda su casa a cambio de guardar el secreto. Una mujer desenvuelta, no pierde el tiempo con las emociones, hace tratos, se proyecta, usa sus capacidades para lograr metas altas. Esa mujer no pereció con los desobedientes (He.11.31) ¡que paradoja! Una mujer que vivió su vida en desobediencia, ¡no pereció con los desobedientes porque tuvo la fe que agrada a Dios! (He.11.6).

Como podemos ver “Dios no mira lo que mira el hombre”, hay un valor y un potencial dentro nuestro que debemos sacar a la luz, no hay excusas delante de Dios, no lo seguimos a El por sentimientos sino por lo QUE EL HIZO EN NOSOTRAS!!! Nos dio SU ESPIRITU SANTO, y fue el Espíritu Santo quien hizo que Rahab pudiera discernir, tener determinación y poder desenvolverse rápidamente, porque era una situación de vida o muerte. Ella supo apreciar LA OPORTUNIDAD QUE DIOS LE DABA, sin tener en cuenta las circunstancias que la rodeaban, ni quien era ella, ella decidió ENFOCARSE EN LAS PROMESA DE DIOS y QUEDÓ ATADA PARA SIEMPRE EN ELLAS!.

Autora: Silvia Truffa