UN CÁNTICO DE ALABANZA


Alabad al Señor desde los cielos…
Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas,
lucientes estrellas.

Salmo 148:1-3. 


Con labios de júbilo te alabará mi boca. 

Salmo 63:5. 



Un Cántico de Alabanza


¿Quién no se ha quedado sorprendido alguna vez por la belleza de la naturaleza? Por ejemplo en primavera, cuando los prados reverdecen, los frutales se cubren de flores y los pájaros cantan en los bosques, nos embarga un sentimiento de alegría. Esta belleza, esta explosión de vida, es como una alabanza que sube hacia el Creador.

Desgraciadamente ese cántico de la Creación a menudo se ve asfixiado por el estrépito producido por el hombre, por su actividad bulliciosa e incluso oprimente, que produce gritos o suspiros. Son los gemidos de una creación que sufre debido al pecado de los seres humanos.

Ensordecidos por el ruido, ¿Todavía oímos los cánticos de alabanza y de alegría? A decir verdad, ¿Sabríamos cantarlos? Las canciones que se escuchan en la radio a menudo son el reflejo del vacío que hay en el hombre o lloran las ilusiones perdidas.

Amigos creyentes, ¡Aprendamos a cantar con alegría! No hace falta ser un profesional, sino más bien, y ahí está la diferencia, cantar con un corazón alegre y con una fe arraigada verdaderamente en Dios, el Creador y Redentor. Él es el Dios de amor y el Dios de la vida. ¡Vivir en su presencia nos hace capaces de cantar un cántico de alabanza en su honor! 


“Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid al Señor con alegría; venid ante su presencia con regocijo” (Salmo 100:1-2). 



PUBLICADO POR AMEN-AMEN